jueves, 30 de octubre de 2014

La motivación y su importancia para la productividad en el trabajo.

   La motivación es la condición mental que nos impulsa y nos da las fuerzas necesarias para desempeñarnos en cualquier actividad. Resultados muy distintos se consiguen cuando se trabaja con un propósito en mente. Y la motivación cobra aún mayor importancia cuando se trata de alcanzar objetivos profesionales, pues hace posible incrementar la productividad en el trabajo y, por lo tanto, aumentar las oportunidades de crecimiento laboral.

Motivación alta, nuestra mejor arma


Una elevada motivación es capaz de cargarnos completamente de energía permitiéndonos realizar nuestro trabajo más rápido y mejor. Una persona que siente entusiasmo al realizar sus labores tiene un rendimiento muy superior a aquellos que trabajan con desgana y hastío, y este rendimiento es la base del éxito. Una herramienta muy importante a la hora de mantener la motivación son las frases motivadoras http://trabajardesdecasasi.com/frases-motivadoras/. En este artículo encontrareis bastante información al respecto.

Existen dos tipos de motivación en una persona: la exterior y la interior. La motivación exterior es aquella que se proporciona por el entorno, es decir, cuando depende de lo que otras personas puedan ofrecer. Cuando los empleados trabajan con desinterés, el empleador puede tratar de motivarlos con una recompensa que podría consistir en un monto económico, un ascenso de puesto, la posibilidad de irse a casa temprano, o de elogios, cuya importancia no se debe subestimar.

Si los empleados están motivados, podrán sentir entusiasmo por desempeñar sus labores, disminuyendo drásticamente el ausentismo laboral. El impacto de la motivación para la productividad en el trabajo es tal, que algunas empresas pagan a profesionales para que motiven a sus trabajadores.

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La motivación, una pieza clave


La motivación interior es la que se desarrolla por la misma persona. Este es el tipo de motivación más importante, pues solo depende de uno mismo y resulta más difícil que alguien más la bloquee. Esta motivación es más duradera y firme que la exterior.

La motivación interna consiste en tener la mentalidad necesaria para aceptar retos y oportunidades, permitiéndonos crecer. Se trata de planificar la vida, estableciendo deseos, metas y propósitos que nos guíen. Las personas que logran motivarse son las que se definen una identidad propia. Quienes no tienen una dirección o un propósito en la vida corren el riesgo de sentirse estancados y sufrir depresión, siendo incapaces de sentir alegría o de forjar buenas relaciones con la gente.


La mejor forma de iniciar el día es levantarse sintiendo entusiasmo por realizar nuestras actividades. Quien está motivado tiene la capacidad de empezar el día con energía y continuar así hasta el final. La motivación es el estado que nos permite ser más productivos en el trabajo, y el fruto de esta productividad será acercarse cada día un paso más a las metas de nuestra vida.



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